viernes, 4 de junio de 2010

Y así te vas.

Desapareces,
simplemente desapareces. Valiste mucho, ¿sabias?. Siempre fuiste diferente, especial. Verdaderamente, no se porque las cosas se dieron así. ¿Mi culpa? Creo que fui un tonto. Por pensar cosas que, simplemente, no cabían en tu cabeza. Lo odiabas, ¿verdad?. Pensar en ese tipo de cosas, pero bueno, que importa ahora. Algunos dicen que el tiempo cura todo, yo digo que el tiempo cura todo lo estandarizado. En cambio, lo nuestro (si así lo puedo llamar) fue distinto. Muy distinto.

Nunca olvidare tu nombre y tu apellido, aunque fácilmente tu el mio si. No se muy bien si mi dirección electrónica ahora aparezca con una raya oblicua por encima. La tuya nunca se irá. Una de tus amigas, que también es muy amiga mía me lo advirtió. Sabia que eras así, pero yo no le hice caso. No quería hacerle caso.

Simplemente, espere mucho de ti.
Lo siento, lamento haberte hecho perder el tiempo esa tarde en ese centro comercial.
¿Una torta de chocolate, no? Unos tallarines rojos, y una gaseosa.
Ten por seguro que, no olvidare esa tarde.
EL cielo estaba como uno quiere, nada gris.

Azul, azul, azul. Cada vez que vea el cielo una imagen inundara mi mente, me ahogará. Pero tranquila, ahora ya se nadar.

No se si deba de seguir escribiendo estas lineas, no se si valió la pena que haga esto.
Probablemente, tu nunca lo llegues a leer.


So hard to say goodbye.