Por fín, hoy resivi otra respuesta. No era el típico debes esperar, no te precipites, las cosas van bien. Hazlo, me dijeron.
Inmediatamente, se me vino esta frase a la cabeza: Qué hubiera pasado si...
Esos tres puntos son los que marcarían todo, ¿debía crearlos? Si se fijan bien, todo depende de ellos, si hago tres cosas bien: tres señales, tres pruebas, tres respuestas, pero todo con tiempo. Debo empezar con el primero, firme pero aún muy junto al sí, de ahi uno más distanciado, pero sin perder el compás. Hasta llegar al último. ¿Pero saben que es lo que más me desespera?
La duda.
El no saber.
Bipolaridad, esa es la palabra.
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